Respuesta breve
La línea de fuga es la distancia más corta medida a lo largo de la superficie aislante entre los dos electrodos de un aislador, a diferencia de la distancia de aislamiento en aire, que los atraviesa en línea recta; determina la mayor o menor facilidad de contorneo superficial (contorneo por contaminación) cuando la suciedad se humedece. La lógica de selección es la siguiente: se elige la distancia específica de fuga (línea de fuga por unidad de tensión) en función del nivel de contaminación del emplazamiento de la línea; cuanto más severa es la contaminación, mayor es la distancia exigida. En tramos con contaminación severa y gran altitud se eligen aisladores de línea de fuga reforzada o aisladores compuestos con buena hidrofobicidad.
Puntos clave para la selección
En los aisladores de porcelana, el número de faldones alarga el camino superficial (las series QB/QBN/QBS/QZ corresponden a distintos escalones de línea de fuga); en los aisladores compuestos, los faldones de silicona presentan migración de hidrofobicidad, por lo que la capa contaminante difícilmente forma una película de agua continua y el coste de mantenimiento en zonas muy contaminadas es menor. En el ferrocarril urbano de corriente continua, como el arco no tiene paso por cero que lo extinga, el requisito de línea de fuga mínima es más estricto (DC 1500 V, del orden de no menos de 250 mm, según CJJ/T 288 y la documentación de diseño en cada caso). Normas aplicables: aisladores de porcelana de barra GB/T 11030-2008 y TB/T 3199.1-2018; aisladores compuestos TB/T 3199.2-2018.
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Referencia: Enciclopedia de catenaria Siwei · Línea de fuga (CC BY-SA 4.0)